La relación entre autoestima y belleza es bidireccional. Unas veces,
la baja autoestima es consecuencia de sentirnos feas o de algún defecto físico
evidente, como la estatura, el peso o incluso la dentadura. En cambio, otras
veces, es el aspecto físico el que se deteriora a causa de los problemas de
autoestima.
Tal vez no estés contenta con tu aspecto físico, lo que en principio
quiere decir que no te aceptas a ti misma. De entre todas esas cosas que no te
gustan de tu físico, haz una lista con las que podrías mejorar. No puedes
cambiar tus ojos marrones por unos verdes, pero sí puedes modelar tu figura
haciendo algo de ejercicio y bajando unos kilos. Si vas a mirarte al espejo,
procura hacerlo con objetividad.
Es muy cierto que la imagen exterior es un reflejo del interior. Por
lo tanto, si en tu interior eres una bella persona, que rebosa optimismo,
positividad y aceptación, todo eso se hará evidente en el exterior en forma de
una mirada luminosa, una piel radiante y una sonrisa espléndida.

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