No todas las personas crecen en un ambiente familiar con un refuerzo
positivo de su persona o de su personalidad. Muchas personas crecen escuchando
mensajes negativos sobre ellas, que son inútiles, que son tontas, que son feas,
que no valen para nada o que son débiles.
El resultado de esta valoración negativa por parte de la familia es
una persona adulta insegura, culpable y con una autoestima baja. De ahí a tener
problemas para relacionarse con los demás o incluso de establecer relaciones
sentimentales tóxicas que perpetúen ese refuerzo negativo no va más que un paso
en falso.
De la misma forma que no llevamos adelante todo el aprendizaje de la
infancia, sino que vamos transformando los valores y las enseñanzas a lo largo
de nuestra vida, de esta misma manera debemos aprender a desarrollar nuestra
autoestima al margen de la familia.
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